Alethya

A la abeja que quizá también

fue mariposa;

cargada viene de esperanza.

en sus alas trae la primavera.

desafiando los días,

y  fieros  vientos de agosto.

a ella que abre paso a la suerte,

y cierra el pecho a la muerte.

 

 

 

Inmanencia

¡Tú palabra!

Inamovible permanece en el tiempo,

influctuante pasa de boca en boca;

ahora se asoma por mi garganta;

y hace de mi voz frágil y temblorosa:

El rugir, el canto amante,

y abre de polo a polo el sol fecundo;

emerge de lo oscuro luz radiante.

 

 

¿…?

 

¿Qué hago ahora con los libros,

en los que no te he hallado?

¿Con los pasos, el camino,

que no se ha borrado?

He sido en apariencia batiscafo

de tu abismo.

He sido tu sombra encantada,

en el espacio no encontrado.

¿Qué hago con el tiempo,

que no ha pasado?