Voces de grave

Levantando nuestras voces;

Gargantas y lenguajes,

Hasta pronunciar más fuerte

El letargo lánguido de la paz.

En estas calles tejidas de maldad,

En los palacios morada de tinieblas.

Los días teñidos de sangre,

Abren puertas peligrosas

Del albedrio carcelario,

En el río de  hostias y malletes.

A ti, y a mí;  Sobre nuestros lomos

Cargan su iniquidad.

De tantas leyes cacofónicas

A ti, y a mí; Le han celebrado

El día fúnebre del pensamiento…

Sin Mención

En los hornos donde el amor se funde.
Amé tus labios  como amé tus besos.
Amé los cuerpos fundidos en calor.
De las lumbres tenues amé también,
El secreto de tu sigiloso arrullo;
Amé el laberinto en el que perdida
Osaba fijar tus huellas,
Amé tus palabras en recintos cerrados,
Y las que de allí escaparon prescindieron
De tus sueños…

Voz ignota

Nunca llegaste. Nunca te marchaste.

No se escuchó el rumor de tu saludo.

No se anunció la levedad de tu adiós,

 

tu voz persuasiva diluye en el tiempo;

Desbarata tu imagen de mi esculpo,

Rae el aire puro tu anónimo rostro;

 

Como deshizo el brillo de tu mirada,

Inadvertido halló en ruinas imaginarte;

Como desolada esfinge preguntona.

 

Preguntaras acaso si fui el culpable,

Ó ¿te condenaras ruin y vulnerable?…

El punto

Todo es posible en este activo sueño.

Voy invisible de tu mano por el tiempo.

No. No todo es olvido.

Aun labra la dicha en el porvenir,

De mi estadía quedan las magias,

Entre los remolinos del corazón

 mueren los laberintos  erróneos.

Nacen las risas, germina lucido sendero

Como una humilde flor,

Como la vigilante luna…