Silencio del cielo

¿Qué voy a decir de este cielo?
Mirar y mirarle una y otra vez;
Incinerare  el mar;
Me náusea sus mareas.
¡Pero que de este cielo?
¿…?
Tú ni yo lo comprenderemos.
Esconde y pone rojo al sol;
Y la luna  galantea  su alma de luz.
Y mi corazón muere lentamente
Por ese insondable azul.
Y cuando está casi muerto,
Aparece su voz
De imposibles infinitos.
Y en su lírica canción
Siega espigas de oro
Y no hay túnel para expirar.

Noche de junio

Tal vez si colgara del muro

La piel desprendida  de mi piel;

O en el museo expusiera

mis sentimientos;

Ella, ellos en la boca muerta,

Nadie los fecundaría.

Pero tú,

Recoges la niebla de la mañana.

Desde un puño de oscuridad

Esparce  naciente luz.

Así disipa la sombra de mi sombra.

Esta noche

Cada noche

Emprende vuelo el espíritu;

Insubordinado por ansia de libertad,

Poseedor de  vehemencia,

En el vasto imperio de los sueños.

Cada noche.

La mirada roja de ausencias

Encripta anuncios que nadie

Entiende.

Me circunscribe: gloria y pena.

Transición

Tan hondo es el cielo

Que su fondo se proclama azul.

En ese fondo vuela la mirada

Sin hallar fin.

Ese azul ya vencido,

Se cubre con negro manto.

Turba la mirada

Y distorsiona la distancia.

Hasta el regreso de la aurora;

Que lleva encinta

Semilleros de mi nuevo día.