Pazciencia

¿Tú vives?  Sí, tú vives es la única verdad,

¿Cautiva acaso? ¡Nunca! recóndita perpetuidad;

No permita ahora y en la hora

Que muera mi fulgor de aurora.

 

Permitid que cante el ruiseñor,

Aunque le estremezca la onda del temblor;

Y si el clamor del justo  la impiedad  evapora.

¡Espera! la luz misteriosa,  bien siempre augura.

 

Los sueños nacientes en tu prisión de cristal

Ceñidos al pacto de  la divina promesa

Visten de arcoíris  en el jardín sideral.

 

Asidos de esperanza genial raudal,

La humanidad entera adereza mesa;

Disipando el porvenir fatal.

El secreto de las cosas (Dedicatoria)

 Cuando regreses encontraras

 las flores marchitas;

Tal  vez mañana entenderás,

¿Comprenderás?

No está en tu poder el que descienda la lluvia.

Puedes sacudir las nubes  y mancharles con su abenuz ,

y hacer que caigan en el suelo vueltas nada;

Solo Aquel que puede hacerlo,

Lo hace tan delicadamente.

Inclina su mirada de amor hacia la tierra.

Entonces nace la planta y brota la flor,

Expele aromas todas,

Todas secretos deliciosos.

Así como se revelan el secreto de las cosas.

Muerte de un lapso

Como el sol poniente

Muere un año a su término,

Palpita el corazón

mientras su  sangre corre como fuego

Tras las noches frígidas de vino negro

Si bien hallara un enero

En la música de las notas cristalinas

Dentro de la ronda de mis rimas

vivirían de amor

mis radiantes ilusiones

en el ensueño de ansias profundas

y pasiones vivas.